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Estudio de costes globales del cultivo del maíz en Aragón para variedades transgénicas y convencionales

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DESGLOSE DE GASTOS

 

CONCEPTO            MAIZ                      MAIZ

TRANSGENICO      CONVENCIONAL

 

GASTOS AÑO 2011 (€/Ha)

SEMILLA                 284,40                      253,80

FERTILIZANTES      587,00                     587,00

FITOS                      139,07                     170,57

MECANIZACION      402,00                     420,00

SECAJE                  416,48                      416,48

RIEGO

CANON BASICO     63,96                      63,96

AGUA                   160,00                    160,00

MANTENIMIENTO    30,00                      30,00

GASTOS

TOTALES               2082,91                  2010,81

 

INGRESOS AÑO 2011 (€/Ha)

PRODUCCION

(Ton/Ha)                 16                           14,5

PRECIO VENTA

(€/Ton)                    190,00                    190,00

INGRESO VENTA

COSECHA (€/Ha)   3040,00                  2755,00

 

BENEFICIO

FINAL (€/Ha)          957,09                    653,19    

 

 

1. SEMILLA

 

 A la hora de sembrar y según las condiciones del terreno tendremos que tener en cuenta la densidad de siembra a elegir, para que en recolección podamos contar con el suficiente número de plantas que sean capaz de darnos una buena producción.

La densidad de siembra media en nuestras parcelas es de aproximadamente unas 90.000 plantas por hectárea. Si tenemos en cuenta que en un saco de maíz entran unas 50.000 semillas, sabremos que utilizaremos aproximadamente 1,8 sacos de semilla por hectárea.

Por otro lado asumimos un precio medio por saco de semilla transgénica de 158 € y el de semilla no transgénica a 141 €.

Con estos datos obtenemos que la siembra de maíz transgénico nos sale a 284,4 €/Ha y la de maíz no transgénico a 253,8 €/Ha.

 

2. FERTILIZACIÓN

 

 

  “Fertilización” consiste en aportar a la planta (y/o al suelo) la cantidad necesaria de nutrientes para alcanzar cosechas satisfactorias.

En un cultivo como el maíz, con elevada demanda de nutrientes, ajustar las dosis de fertilización a las necesidades reales es imprescindible para reducir costes, manteniendo o incrementando la producción, y también para garantizar el mejor aprovechamiento de los fertilizantes. La pérdida de elementos por lavado (nitratos) o por arrastre (fosfatos) supone una pérdida económica y un daño ambiental considerable.

El maíz tiene unas necesidades nutricionales por unidad de producción similares a otros cereales, como el trigo o la cebada. Pero debido a sus producciones, habitualmente mucho más altas, las cantidades de nutrientes demandadas por el maíz, en términos absolutos, son muchos más elevadas.

Hay que destacar el hecho de que una parte importante de los nutrientes extraídos son destinados a partes de la planta que no siempre se retiran del campo. Esto hace que existan importantes diferencias entre la extracción total de nutrientes y la exportación. Estas diferencias son particularmente importantes en el potasio, en el que sólo una pequeña parte va destinada al grano que se cosecha.

Aunque la extracción comienza tras la nascencia, la extracción más fuerte de nutrientes se produce a partir de las 4-5 semanas (estado 8 hojas), en que se inicia el crecimiento vegetativo más intenso.

En torno al 47% de todo el nitrógeno se extrae entre los 15 días anteriores y los 15 posteriores a la floración.

 

El suministro de los nutrientes requeridos se puede producir por diferentes vías, y todas ellas deben considerarse a la hora de ajustar la fertilización. Estas son:

• El suelo:

La cantidad de nutrientes suministrada por el suelo puede conocerse mediante su análisis, imprescindible para orientar la fertilización fosfatada y potásica, se da una pauta sobre si es necesario suplementarlo o no con otras fuentes.

Respecto al nitrógeno, la mayor parte está en el suelo en forma orgánica (no directamente asimilable); la determinación de la materia orgánica que contiene el suelo permite obtener una buena estimación de la cantidad de nitrógeno que será liberado. Una cantidad de materia orgánica de 1,5% en suelo aporta aproximadamente 33 kg de nitrógeno por hectárea.

Si se desea tener un conocimiento más ajustado de la disponibilidad real de nitrógeno mineral, se puede recurrir al análisis de nitrógeno mineral en el suelo (nitratos), hasta una profundidad de 60 cm. La cantidad de nitrógeno así obtenida puede considerarse que está disponible inmediatamente para el cultivo.

• El agua:

El agua de riego contiene siempre cierta cantidad de sales, muchas de las cuales son nutrientes.

En España, donde el maíz se cultiva mayoritariamente en regadío, el volumen de agua añadido es muy importante, de modo que cualquier sal que ésta contenga, será aportada también en cantidades considerables. Se estima que el agua de riego aporta aproximadamente 24 kg de nitrógeno por hectárea.

También el agua de lluvia realiza pequeños aportes de nitrógeno disuelto a través de la atmósfera. Se calcula unos 8 kg N/ha anualmente.

Es imprescindible conocer la calidad del agua para manejarla adecuadamente. Esa información puede proceder de los organismos de cuenca o de un análisis realizado por el propio agricultor.

• Los restos de cosecha:

Los restos de cosecha contienen una parte importante de los nutrientes extraídos por la planta, por lo que su restitución o no al suelo, repercute en las aportaciones que de los mismos se hagan al cultivo.

Es práctica habitual en este cultivo, picar y enterrar las cañas y las hojas con lo que se obtienen unas entradas de nutrientes adicionales:

Las entradas de nitrógeno pasan a formar parte de la M.O. del suelo.

Las entradas de potasio, que es el elemento presente en mayor cantidad en la parte aérea del maíz, son muy importantes. Se estima que un 50% del potasio contenido en la parte aérea que se incorpora, está disponible. Es decir, con esta práctica se aportan en torno a 95 kg/ha.

Las entradas de fósforo por este concepto son poco significativas, ya que este elemento se encuentra presente en la parte aérea del cultivo en proporciones muy inferiores.

• Cultivo precedente:

Si el maíz forma parte de una rotación de cultivos, puede estar detrás de una leguminosa (alfalfa, guisante, veza, etc.), en este caso, es importante considerar el aporte de nitrógeno fijado por la leguminosa que pasará al cultivo del maíz, y que de forma orientativa puede situarse, si se trata de la alfalfa, entre los 100 y 150 kg N/ha. Si el precedente no es una leguminosa, esa fijación no se da, pero debe tenerse en cuenta que si la fertilización fue superior a las necesidades, es decir, si se obtuvo una cosecha inferior a la prevista, habrá un residuo de nutrientes a disposición del maíz.

• Los fertilizantes orgánicos (estiércoles, purines, etc.) y órgano-minerales:

Los fertilizantes orgánicos contienen una cantidad de nutrientes que se liberarán con la mineralización de esa materia orgánica (en general de forma más lenta que los fertilizantes minerales). En la siguiente tabla se indica la composición media de estiércoles de diferentes especies (%).

 

 

Vacuno

Porcino

Equino

Ovino

Agua

80-60

85-65

75-60

70-60

Sustancia seca

20-40

15-35

25-40

30-40

Nitrógeno total (N)

0.3-0.6

0.4-0.7

0.4-0.7

0.5-0.7

Fósforo (P2O5)

0.1-0.4

0.1-0.3

0.2-0.3

0.2-0.5

Potasio (K2O)

0.4-1.0

0.6-1.6

0.5-0.8

0.5-1.5

Calcio (CaO)

0.2-0.3

0.08-0.1

0.2-0.3

0.1-0.3

Magnesio (MgO)

0.1-0.3

0.2-0.3

0.2-0.4

0.3-0.4

Los fertilizantes minerales:

Consecuentemente la cantidad de nutrientes que se deben aportar con los fertilizantes deberá ser la correspondiente al balance entre salidas y entradas.

Los fertilizantes minerales están presentes en el mercado en una gran diversidad de formulaciones, con formas y concentraciones de nutrientes que permiten adaptarse a las necesidades del cultivo no cubiertas con las fuentes antes mencionadas. Por ello, la necesidad de estos fertilizantes debe calcularse para “cerrar” el balance entre la demanda del cultivo y la disponibilidad de nutrientes en el suelo.

Respecto a los nutrientes secundarios y microelementos, en general el suelo es capaz de proporcionar las cantidades requeridas. Localmente, en áreas con particulares condiciones de suelo, pueden darse deficiencias de magnesio o de azufre, y difícilmente de calcio. No suelen presentarse deficiencias importantes de microelementos, con excepción del zinc.

En caso de deficiencias, puestas de manifiesto por síntomas en el cultivo, detectadas mediante análisis de suelo o de planta, puede recurrirse a fertilizantes minerales que contengan esos nutrientes secundarios y microelementos. No deben realizarse estos aportes con carácter preventivo y sin conocimiento del estado del suelo, puesto que ello puede ser innecesario o perjudicial.

Recomendaciones de abonado

El aporte de nutrientes debe calcularse como un balance en el que entradas y salidas deben quedar compensadas.

Las salidas son la demanda del cultivo que se obtienen multiplicando las necesidades de nutrientes (en kg/t de grano) por la producción realmente esperable.

A modo de ejemplo, se indican las salidas en un cultivo de maíz con una expectativa de producción de 12.000 kg/ha de grano seco. 

Nitrógeno (N)

324 kg/ha

Fósforo (P2O5)       

120 kg/ha

Potasio (K2O)

240 kg/ha

Las entradas deben calcularse para cada fuente de nutrientes, como antes se ha señalado.

Los nutrientes que son retenidos por el suelo pueden ser aportados de una sola vez en el abonado de fondo, pero esto no debe hacerse para el nitrógeno ya que es un elemento móvil.

La dosis total de nitrógeno debe fraccionarse entre fondo y, al menos, una cobertera. En suelos con poca capacidad de almacenamiento de agua y nutrientes debe recurrirse a dos coberteras.

Es recomendable aplicar en torno a 1/3 del total de nitrógeno en fondo, junto al fósforo y el potasio, y el resto en una cobertera, cuando el maíz tiene 40 cm de altura (8 hojas). Si se hacen dos coberteras, la segunda será con el maíz a 1 m de altura, dividiendo en dos partes el nitrógeno que se aporta en cobertera.

Las coberteras deben servir para ajustar la dosis de nitrógeno, puesto que en ese momento se conocen mejor las expectativas de cosecha.

Hay que fijar un nivel de eficacia de las aplicaciones para llegar a un cálculo razonado del abonado en el cultivo del maíz en los regadíos aragoneses. Según diferentes estudios publicados por varias universidades, la eficacia del nitrógeno aplicado varía mucho con las fechas de aplicación, con el tipo de suelo que se trabaja y con el clima en el momento de la aflicción. En algunos casos extremos se han constatado pérdidas de hasta el 50% (caso por ejemplo de las aflicciones de urea en seco y en presencia de altas temperaturas). Los abonos amoniacales resultan más seguros que los nítricos, al fijarse muy bien al complejo arcilloso-húmico del suelo. En las condiciones del regadío aragonés no es de temer una pérdida importante de nitrógeno por infiltración o percolación, ya que la fuerte evaporación del verano (incluso supera los 800 mm.) asegura su mantenimiento en superficie.

Por todas estas razones fijaremos la eficacia de la aplicación en un 85% en el caso de los regadíos de Aragón, y en condiciones normales de suelo y clima.

Ejemplo de entradas, salidas y nutrientes a aportar a través de la fertilización (kg/Ha)

 

N

P2O5

K2O

Salidas

324

120

240

Entradas

65

0

95

Aporte con fertilizantes

259

120

145

Cada agricultor deberá ajustar los anteriores datos a su situación concreta. Existen además multitud de fórmulas químicas más o menos económicas, y más o menos eficaces para cada época del año y para cada cosecha en particular.

A modo de ejemplo tomamos las aportaciones de un agricultor del Somontano:

  • Abonado de fondo (antes de sembrar): Abono 8-15-15

0,33 €/Kg x 1100 Kg/Ha = 363 €/Ha

  • Un abonado de cobertera (a las 8 hojas): Urea 46%

0,32 €/Kg x 700 Kg/Ha = 224 €/Ha

 

3. FITOSANITARIOS

Control de malas hierbas

En el cultivo del maíz, una de las labores más importantes o que más atención requiere, es el control de malas hierbas. Para obtener una cosecha de calidad, es importante controlar desde el principio estas poblaciones que pueden competir fuertemente con el cultivo.

Es raro encontrar parcelas “limpias”, ya que se trata de un cultivo de primavera y en esa época son numerosas y variadas las especies de malas hierbas que se pueden encontrar. No obstante, es muy importante tener información de antemano sobre las parcelas donde se va a sembrar maíz, de esta manera, los tratamientos herbicidas podrán ser dirigidos en función de la flora existente.

El maíz es un cultivo muy sensible a la presencia de malas hierbas, sobre todo en los primeros estados de desarrollo, que pueden llegar a producir pérdidas de cosecha superiores al 50%. Por eso se requiere el uso de herbicidas adecuados a cada situación.

La elección del herbicida más adecuado dependerá:

  • De las malas hierbas existentes en cada parcela.
  • Del estado del maíz y de las malas hierbas (hay en el mercado herbicidas de preemergencia del maíz o de las malas hierbas, herbicidas de postemengencia también del maíz o de las malas hierbas, etc).
  • De la existencia o no de resistencias, muy habituales en el cultivo del maíz.
  • Incluso dependerá del tipo de riego (los riegos por aspersión facilitan y ayudan mucho a mejorar la eficacia de los herbicidas).

En todos los casos conviene que el maíz, sobre todo en sus primeros estados de desarrollo, se mantenga libre de la competencia de las malas hierbas.

La amplia gama de productos y marcas comerciales que hay actualmente en el mercado hace que los precios de los herbicidas oscilen bastante de unos a otros.

A modo de ejemplo mostramos los precios aproximados de las materias activas  típicas que se pueden utilizar para controlar las malas hierbas:

  • Herbicida de preemergencia (después de sembrar el maíz y antes de su nascencia):

Acetocloro (45%) + Terbutilazina (21,4%): 38,92 €/Ha

 

  • Herbicida de postemergencia (cuando el maíz esta con 6 hojas y si hay hierba):

El herbicida de preemergencia es siempre necesario, siendo el de postemergencia necesario o no según como esta el campo de hierbas, y según sean estas de hoja ancha, de hoja estrecha o haya Abutilon theophrastii (soja borde).

 

Dicamba (48%) para hoja ancha: 18,15 €/Ha

Nicosulfuron (4%) para hoja estrecha: 42,00 €/Ha

Fluroxipir (20%) para Abutilon theophrastii: 39,37 €/Ha

Total: 99,52 €/Ha

 

Control de plagas y enfermedades

Hay numerosas plagas que pueden afectar al maíz aunque finalmente no son tantas las que están presentes en los maíces sembrados en nuestro entorno.

En el caso de que hayamos sembrado maíz convencional y que este sufra un ataque de taladro, habría que añadir uno o dos tratamientos con un plaguicida que incrementaría el gasto, tanto por el coste de la materia activa propiamente dicha, como el coste de su aplicación sobre el cultivo:

Clorpirifos (48%): 18 €/Ha

La primera aplicación se haría cuando el maíz alcanza una altura de entre 60 y 80 centímetros y la segunda aplicación cuando observamos el 5-10 % de flor abierta.

 

 

 4. MECANIZACIÓN

El itinerario de labores a realizar es el siguiente:

1º- La preparación del terreno: es el paso previo a la siembra,  se pretende que el terreno quede esponjoso y suelto, sobre todo la capa superficial donde se va a producir la siembra, para tener cierta capacidad de captación de agua sin encharcamientos y que el terreno este limpio de restos de plantas (rastrojos).

Las labores a realizar suelen ser varias y se pueden hacer distintas combinaciones, algunos ejemplos de estas son:

  1. Trituradora, 2 pases de chisel, aplicación del abono de fondo y rotovator. 
  2. Trituradora, 2 pases de chisel, aplicación del abono de fondo y rulo-cultivador.
  3. Trituradora, subsolador, aplicación del abono de fondo y rotovator.
  4. Grada de desmonte, chisel, aplicación del abono de fondo y rotovator.

Los costes aproximados de estas labores son:

Trituradora: 40,00 €/Ha

1ª Pasada de chisel: 40,00 €/Ha

2ª Pasada de chisel: 35,00 €/Ha

Rulo cultivador: 25,00 €/Ha

Subsolador: 45,00 €/Ha

Rotovator: 50,00 €/Ha

Abonar: 18,00 €/Ha

Grada de desmonte: 50,00 €/Ha 

 

Si por ejemplo llevamos a la práctica la opción A, el coste de preparar el terreno con estas labores sería:

Trituradora: 40,00 €/Ha

1ª Pasada de chisel: 40,00 €/Ha

2ª Pasada de chisel: 35,00 €/Ha

Abonar: 18,00 €/Ha

Rotovator: 50,00 €/Ha

 

 2º- Sembrar con una sembradora monograno, también llamadas de precisión, nos costara en torno a 35,00 €/Ha.

3º- Aplicar un tratamiento herbicida, con un producto residual en preemergencia, que valdrá aproximadamente unos 9,00 €/Ha.

4º- Durante el periodo de cultivo se hará la aportación del abono de cobertera, su aplicación nos supondrá unos 15 €/Ha.

5º- En el caso de maíces convencionales, si se realizan otros tratamientos fitosanitarios, necesarios para controlar posibles ataques de taladro. Cada pase con la sulfatadora vendrá a costarnos mas o menos unos 9,00 €/Ha más.

 6º- La recolección del cultivo nos supondrá un gasto de unos 80,00 €/Ha, incluyendo en el mismo la cosechadora.

7º- El transporte con camión hasta secadero costará en torno a 80,00 €/Ha, siempre teniendo en cuenta que este valor puede variar en función de la distancia a recorrer.

Hay que destacar que en los valores anteriores se han calculado teniendo en cuenta los costes de la mano de obra y maquinaria externas.

En el caso de utilizar mano de obra propia esta se valoraría de la siguiente forma:

Se divide la renta de referencia marcada por el Ministerio de Medio Ambiente, y Medio Rural y Marino, que para este año 2012 es de 27.907,00 euros entre las horas de trabajo estimadas en el Convenio Colectivo del Sector Agrícola de la Provincia de Huesca que son 1.768. Esto nos da coste por mano de obra de 15,78 euros la hora. Si multiplicamos este valor por 7 horas, que estimamos es lo que se emplea aproximadamente por hectárea, el importe total por mano de obra nos saldría a 110,46 euros por hectárea.

Estamos haciendo una aproximación a los costes del cultivo, y algunas de las labores indicadas pueden suprimirse según el estado del suelo o el sistema de riego, con lo que este coste se reduciría del total indicado.

Algunos ejemplos de prácticas que pueden reducir los costes son:

-         La utilización de máquinas compartidas por varios agricultores, con lo que al trabajar más horas al año, los gastos fijos (amortización, intereses, etc.) descienden. Además de reducir el coste de las labores, se amortiza antes la máquina y se repone con más frecuencia, con lo que siempre se dispone de máquinas de mas calidad técnica.

-         La simplificación de labores, mediante un estudio pormenorizado de las características del suelo y de las condiciones en que trabajan los distintos tipos de máquinas que hoy tenemos en el mercado. Muchas veces estamos haciendo labores simplemente “porque siempre se ha hecho así” y eso nos cuesta muy caro.

-         Un sistema de laboreo reducido, e incluso de no laboreo o siembra directa, para implantar correctamente el cultivo. En la siembra directa es recomendable labrar las “cabeceras” porque se pisan mucho en las maniobras tanto de siembra como de cosecha del cultivo precedente y el desarrollo del maíz se ve afectado notablemente.

 

Se estima pues un coste de mecanización “típico” en la cosecha de maíz transgénico de 402,00 euros por hectárea.

En el caso de sembrar maíz convencional, este coste de mecanización “típico”, se incrementa un poco ya que hay que añadir los dos tratamientos fitosanitarios necesarios para combatir el ataque de taladro, nos vendría a costar en total 420,00 €/Ha.

Se incluyen en ambos casos la mano de obra necesaria, la cosechadora y el transporte hasta secadero.

Es evidente que el laboreo puede abaratarse si aplicamos alguna de las prácticas descritas anteriormente.

 

5. SECADO

Para valorar el coste del secado del maíz, partimos de la base de que hay que llevar al secadero toda producción que se encuentre por encima de un 14 % de humedad.

 

6. RIEGO

El maíz es un cultivo exigente en agua, en el orden de unos 5 mm al día. Las necesidades hídricas van variando a lo largo del cultivo, cuando las plantas comienzan a nacer se requiere menos cantidad de agua pero sí mantener una humedad constante, en la fase del crecimiento vegetativo es cuando más cantidad de agua se requiere y se recomienda dar un riego unos 10 a 15 días antes de la floración, durante la fase de floración es el periodo más crítico porque de ella va a depender el cuajado y la cantidad de producción obtenida por lo que se aconsejan riegos que mantengan la humedad y permita una eficaz polinización y cuajado, por último, para el engrosamiento y maduración de la mazorca se debe disminuir la cantidad de agua aplicada.

El método más empleado últimamente es el riego por aspersión, el coste de este se desglosa en varios conceptos:

-         El canon básico: Teniendo en cuenta que, por cada hectárea, la cuota por Comunidad de Base nos cuesta aproximadamente unos 30 euros, la cuota de Comunidad General unos 6,60 euros (incluidas las obras de emergencia), y el canon de la CHE 27,36 euros, tenemos que pagamos en torno a 63,96 euros por hectárea de canon básico.

-         Agua: Para calcular este gasto hemos cogido de referencia un consumo de 8000 m3 de agua por hectárea. De esta forma:

o        Si incluimos el bombeo el agua nos cuesta más o menos 20 euros por cada 1000 m3, es decir 160 euros por hectárea.

o        Si no incluimos el bombeo esta nos costara unos 5 euros por cada 1000 m3, es decir 40 euros por hectárea.

-         Mantenimiento: Depende de la localización y sistema de cada parcela, pero calculamos aproximadamente unos 30 euros por hectárea.

Acabamos de analizar el coste que supone el consumo de agua con un promedio de 8.000 m3 por hectárea diferenciando  si se trata de zonas de bombeo o de presión natural.

Estudiamos estos datos como costes de cultivo anual, pero por otro lado vemos los gastos aproximados de mantenimiento tanto de la comunidad de regantes de base, comunidad general, canon de la CHE y otras derramas a las que se debe hacer frente anualmente, con independencia del cultivo que se siembre o incluso si no se siembra nada.

Estos gastos fijos no son los únicos relacionados con el riego; además es imprescindible tener en cuenta tanto las derramas por modernización de las comunidades de regantes que pueden oscilar entre los 100 € y los 120 € por hectárea cada año según los casos, como el amueblamiento de las parcelas.

 

 INGRESOS

1. PRODUCCIÓN

Tal y como se ha comentado anteriormente en el apartado de costes por secado del grano, se ha estimado para el estudio una producción de 16 toneladas por hectárea, que se pagaran a 163,97 euros la tonelada una vez descontado ya el coste del secaje.

De estos datos podemos calcular que los ingresos obtenidos por el cultivo del maíz serán 2623,52 euros por hectárea.

En el cuadro resumen de los ingresos ponemos 3040,00 euros por hectárea, ya que los gastos de secaje (416,48 euros por hectárea) ya están incluidos en su apartado correspondiente.

 

2. AYUDAS PAC

Desde la incorporación de las ayudas acopladas a la “mochila” de la PAC en lo que conocemos como desacoplamiento, la no necesidad de sembrar un determinado cultivo para recibir la correspondiente subvención, ha supuesto una gran diferencia a la hora de tomar decisiones de siembra por parte de los agricultores.

Con el desacoplamiento el agricultor puede decidir la siembra de un cultivo u otro, en función de la rentabilidad de cada uno de ellos y según la evolución de los mercados; además de otros parámetros como la disponibilidad de agua para riego o la siembra de una o dos cosechas por campaña.

 

MONOCULTIVO O ROTACIÓN. INCIDENCIA EN LOS COSTES FINALES DEL CULTIVO.

Las rotaciones más corrientes en Aragón serían a base de alfalfa, saliendo a los 5 años a trigo o maíz. También se practica la sucesión trigo-cebada-maíz, o simplemente trigo-maíz o cebada-maíz. Es posible, por otra parte, intercalar una cosecha forrajera siempre entre cereal y maíz, tanto del tipo leguminosa (veza) como del tipo gramínea (raigrás).

Cuanto más “concentrada” sea la rotación mayores problemas operativos se van a crear, y tal vez las oportunidades de hacer bien el trabajo disminuyan drásticamente.

A menudo es mejor levantar menos cosechas más satisfactorias. No sirve de mucho la técnica de “dobles cosechas” cuando una de ellas perjudica el arranque de la siguiente y su éxito agronómico. Además se agrava en tierras poco fértiles o productivas.

Una máxima de los negocios dice que “mayor actividad no significa necesariamente mayor productividad (o beneficio)”, en agricultura más producción no significa siempre más beneficio.

A partir de aquí y según aumenta el grado de humedad, disminuye el rendimiento del grano y a su vez aumenta el coste de secarlo.

Podemos calcular el precio final que nos pagaran por tonelada de maíz, en función del grado de humedad con el que entremos al secadero.

Si sabemos que nos pagarán la tonelada de maíz seco a un tanto, y nosotros lo entramos al secadero con un determinado grado de humedad, el precio final se obtendrá multiplicando el precio seco por el rendimiento que da con ese grado de humedad y a esto hay que restarle el coste de secado con ese mismo grado.

Por ejemplo, si entramos a secadero con un 17 % de humedad y según la tabla de secado sabemos que con ese porcentaje de humedad se aplica un rendimiento del 96,38 % y el coste del secado son 19,15 euros, y además sabemos que pagan a 190 € la tonelada de maíz seco, para saber el precio en verde tendremos que hacer la siguiente cuenta:

Precio en verde: (190 x 0,9638) – 19,15 = 163,97 €/Ton

Por lo tanto el secado nos ha costado lo que nos hubieran pagado si el grano entra seco, menos lo que realmente nos pagan con el grado de humedad de entrada, es decir:

Coste de secado: 190,00-163,97 = 26,03 €/Ton

Si estimamos una producción de unas 16 toneladas por hectárea a 17 % de humedad, calculamos que el secaje nos habrá costado 416,48 euros por hectárea.